lunes, 22 de agosto de 2011

---El aRte fluye---

Cuando entré en la habitación ya la tenía en la mano. La estaba tocando y sonaba muy bien, me senté y vi como la afinaba. Empezó a tocar algo mientras yo pensaba en mis cosas, pero entonces aquellos acordes captaron toda mi atención, no podía dejar de escucharlo y mirarlo. El la agarraba con fuerza y a la vez con una suavidad y ternura increible... El arco se deslizaba suavemente por las cuerdas haciendo que mis oidos bailasen... Era increible ver aquello, como ese cuerpo inerte de madera cobraba vida en sus manos y era precioso verlo. Como se entendían con solo tocarse, parecía que se hablaban... La voluta descansaba en su hombro izquierdo y su mano izquierda acariciaba las cuerdas. La mano derecha paseaba el arco acariciando cada cuerda con distinta intensidad. El sentía lo que estaba tocando y eso me lo transmitía a mi... Era como verlos hacer el amor, estaban unidos haciendo algo juntos y sus cuerpos se rozaban con ternura. El se esforzaba por tocarla bien y ella le daba el mejor sonido. Estaban solos en aquella habitación, solo el y aquella viola de gamba, nadie más. Había complicidad, se decían cosas y eso se notaba. Pude ver como el arte fluía de su mano derecha sujetando el arco, como recorria todas las cuerdas de la viola y llegaba hasta su mano izquierda, que de nuevo tocaba las cuerdas y regresaba hasta el arco y a su mano de nuevo... el arte fluia de un lado al otro. Se comprendían, eran una sola persona. Ella siempre iba a estar ahí para el. Para escucharlo, comprenderlo y dejarse tocar... Ella solo cobraba vida entre sus manos...

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