domingo, 31 de julio de 2011

Sin prisas... incluso con pausas....

El llegó un día así como de la nada...y todo el mundo de Mariam se tranformó, los árboles eran diferentes ahora... Quería hablar, quedar y respirar con él... Pero sabiaa controlarse y quería ir despacio, quería vivir cada conversación, cada mirada y cada suspiro como antes no lo había valorado, ir sin prisas...incluso con pausas... Ella quería darle todo su mundo pero en pequeñas dosis, como los terrones de azúcar. Esta vez se bebería el café sorbo a sorbo, no quería verle el fondo ala taza nunca más y tampoco quería quemarse...A veces tenía dudas, porque el se alejaba y acercaba a su antojo, no estaba segura de que a él le gustase el café, pero pensaba que sí y así era feliz... Estaba abierta a cualquier posibilidad y a vivir cualquier cosa siempre que fuese con el... El era diferente, era especial, como hecho a medida o algo así, una especie de pieza que la complementaba y de la que tenia millones de cosas que aprender... Solo quería cerrar los ojos y que los minutos sin él pasasen rápido, cerrar los ojos y ver como sus labios estaban hay y poder cogerlos y meterlos en una cajita de cristal... Saborear cada sílaba, cada silencio, cada palabra entredicha... Nunca había estado más a gusto con nadie...nunca...era especial.... por eso era tan importante que todo fluyese a su ritmo, porque esta vez, era de verdad y no podía cagarla......

1 comentario:

  1. Lo importante de los cafés es que no se tomen a medias cuando quieran beberse en soledad, que no tengan más azúcar que la necesaria para que los sorbos de vida a medias no amarguen, y que cuando quieras dejar la compostura a un lado no te dé miedo tirar la cucharilla, el café y la taza y endulzarte con esos labios que sonreían mientras tú hablabas en torno a esa taza. Seguro que Mariam sabrá como hacer de ese café una taza de felicidad vital ;-).

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